Skip to content. | Skip to navigation

Personal tools

Navigation

Home > Exhibits > El Álbum Cueba > Presentación

Presentación

Hace pocos años apareció un objeto inusitado en el mercado del libro viejo de Lima. Se trataba de un álbum de artista; es decir, un volumen compuesto de una cantidad de grabados y dibujos antiguos que fueron compilados por un creador para servir de modelos de sus composiciones.

La identidad de uno de los propietarios del álbum —si no la de su compilador— se descubrió casi de inmediato. En la contratapa del volumen se leía, con poca dificultad, la firma de Fermín Cueba, un pintor activo en Lima a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX. Sabemos poco de don Fermín. Sabemos, por ejemplo, que vivió entre 1748 y 1811, que participó en obras de pintura para el Cabildo de Lima, y que ingresó a la distinguida cofradía limeña de Nuestra Señora de la Soledad, hermandad cuya capilla estuvo adosada, como lo está hasta el día de hoy, al Convento de San Francisco de Lima.

El Álbum Cueba es un objeto de excepcional interés. Y es que, aunque los álbumes de artista están ampliamente documentados en el corpus archivístico, son poquísimos los especímenes de este género que han sobrevivido, sea en América o en Europa, hasta nuestros días. De hecho, no conocemos sino El Códice Rosa, los tres Álbumes Nozerines, los dos Álbumes Dupont y el Álbum Heintz. Estos volúmenes, todos compilados por artistas, se distinguen, como veremos en esta muestra, de los álbumes reunidos por devotos, editores, profesores, catalogadores y coleccionistas. 

Pero más allá de su rareza, el Álbum Cueba nos abre una ventana hacia el repertorio visual de un pintor limeño del crepúsculo colonial, y también a algunos aspectos de su práctica artística. Gracias a este volumen corroboramos, por ejemplo, algunos hechos conocidos, como que el rococó bávaro tuvo un impacto enorme durante la vida de nuestro artista. Pero también constatamos algunos hechos inusitados, como la enorme importancia de los modelos profanos, la relevancia de viejos modelos manieristas neerlandeses en la Lima Ilustrada, la ausencia de modelos grabados de factura americana y, lo que es más sorprendente, la ausencia absoluta de modelos basados en Rubens, quizás la fuente de imágenes más importante para nuestro arte colonial.

Del mismo modo, el Álbum Cueba ilumina la práctica artística limeña del entorno de su propietario. Como cabría esperar, encontramos en este álbum grabados que fueron cuadriculados para facilitar la transferencia de sus diseños a un lienzo. Encontramos también en él recursos artísticos que se documentan aquí, por primera vez, para el arte colonial; entre ellos están los que podemos llamar calcos dorsales de contorno (calcos de los bordes de las figuras de un grabado, realizados a contraluz y sobre el dorso del mismo). También ubicamos en este álbum una veintena de esbozos, estudios o dibujos logrados. Con ellos enriquecemos significativamente el corpus conocido de los grafismos que circularon durante nuestro periodo virreinal.